martes, 1 de diciembre de 2009

LA HISTORIA NO LO ABSOLVERÁ


Sentado sobre su sillón en el Monumental, José María Aguilar deberá estar pensando que será de sus días, ahora que el poder lo está abandonando. Apoltronado en los cojines que alguna vez descansaron a Liberti, el rector de la vida riverplatense de la última década no soportará la idea de enumerar mentalmente las ventajas “presidenciales” que extrañará cuando deje la máxima autoridad institucional. No es difícil arriesgar cual será la sensación que mas evocará: La impunidad.
Apoyado en una verborragia florida, cautivante de pasión Riverplatense, Aguilar asumió con una promesa de cambio bien marcado en la manera de hacer política en el Club. Es decir, borrar de un plumazo los viejos y nefastos manejos de las administraciones Santilli, Davicce o Pintado, plenas de favoritismos, prebendas, negociados, deudas y otras yerbas. Lo ayudaba su imagen antimacrista de dirigente de tablón, conocedor de los famosos pasillos, con calle, con tribuna y de sangre nueva. Pero nada de eso ocurrió. A decir verdad, el verdadero legado de la administración Aguilar será la profundización de ese cáncer que carcome al Club. No fue revolucionario, fue más de lo mismo. No fue Robin Hood, robó para la Corona. No fue cristalino, fue siniestro y oscuro.
Como moscas que revolotean la basura, alrededor de Aguilar se acomodaron nombres que mas que una amistad, conforman una asociación ilícita. Nombres que de solo escucharlos provocan escalofríos. Alan Schenckler, Diego Quintas, Pinhas Zahavi, Mario Israel, Olé, Clarín, Adrián Rousseau, Julio Macchi, Locarno FC, Julio Grondona, Torneos y Competencias, Domingo Díaz, Grupo HAS, Martín Acro.
Aguilar convidó a grises personajes y crapulentos intermediarios con generosas porciones de la torta Riverplatense. Los invitó a la gran rifa del patrimonio millonario y ninguno se quedó sin ganar. Las ventas de jugadores fueron muchas y suculentas, pero el pasivo siguió inflándose, como si fuera lo mas lógico del mundo.
Estableció una turbia relación con la barra brava, la cual fue utilizada como fuerza de choque para “persuadir” opositores a cambio de venta de entradas, cobro de estacionamiento, puestos en el plantel de empleados del club y vaya a saber uno que otra matufia más. Cuando la reyerta intestina de los violentos estalló con sangre, Aguilar, -obedeciendo un código fundamental de la mafia- hizo silencio, y guardó sospechosamente el muerto en el placard. Todo esto pasó. Y fue tan grave que ni el silencio cómplice del imperio mediático (dime cuanto pagas y no diré quién eres) lo pudo ocultar.
Aguilar sacó a Delem de las inferiores. Garrafal error. En estos ocho años, pasaron por River tipos como Killiam Virviescas, Máximo Lucas, Martín Del Campo, Jersson González, Gabriel Loeschbor, Bernardo Leyenda, Lucas Pusineri, Marcelo Sosa, Miguel Ángel Paniagua, Cristian Álvarez, Daniel Fonseca, Juan Esnaider, Alejandro Escalona, Omar Merlo, Coti Fernández, Javier Kohene Mereles, Juan Carlos Toja, etc, etc. Lentamente, River (un club que se bancaba cualquier comparación con Barcelona, Real Madrid, o Inter) cambió su status de super equipo por esta espectral apariencia que se asemeja mucho al de una vedette cincuentona a la que se le cae el revoque y vive de los recuerdos.
Para los que estamos lejos del día a día, apartados de las entrañas del Monumental, para los que tenemos a River casi como un ser ideal, ese desmadre se fue haciendo evidente domingo tras domingo. Cuatro años sin títulos, desprestigio internacional, preocupación por el descenso, planteles berretas, gente enojada, bochornos públicos, añoranzas de tiempos no tan lejanos. Una distancia que no autoriza entonces a hablar del otro River, el River social y amateur, del estado de las instalaciones, del bienestar de los empleados, el del Museo, el de la reciente Universidad, y el de las variadas instancias educativas que el Club desarrolla.
Termina este post y queda la sensación de no haber sido justo con lo que ha pasado. De no haber dicho todo, de omitir barbaridades, de que este es un texto light, casi benévolo con nuestro futuro ex. Al fin y al cabo, es una digna entrega “aguilarista”: Decir mucho y concretar poco (de lo bueno).
El terremoto pasará, pero quedará el laburo mas penoso: Remover los escombros y buscar los cadáveres. De algo estamos seguros gran parte de los riverplatenses que hemos atravesado estos ocho años sin poder hacer nada para evitar que nuestro club se convierte en el reino del viva la pepa. José María Aguilar podrá eludir los estrados judiciales, pero la historia jamás lo absolverá.

7 comentarios:

Marcelo desde Mendoza dijo...

Muy cierto lo que decís Adrian en este post han sido los 8 años más sombríos y oscuros de la historia de River pero de nombres deberían sumar a 2 oscuros personajes : MARIO ISRAEL y HECTOR CABALLERO que manejaban la caja grande o la caja chica haciendo a vuestro antojo lo que han querido con las vacías arcas del club ...caímos en la historia de otrsos clubes Dirigentes millonarios y el club pobre ..que paradoja con River ..no ??

Enrique dijo...

Es un relato muy preciso y doloroso, como puso Marcelo tal vez te falte sumarlo al relato a Mario Israel (Cavallero me parece una más de las tantas lacras que participaron en esta debacle).
La información que manejás es la demostración que a pesar de la distancia para una mente lúcida no hay farinellas, delitos costafebres o chiches niembros que alcancen para ocultar la realidad.

Un abrazo

dalmassito dijo...

Me había olvidado del Monge negro, mirá vos. Ese hdp es tan habil para escaparse, que hasta de la memoria se va.

Ya está subsanada la omisión.

Ojalá vayan todos presos.

nicolas dijo...

increible relato, de todas masneras estaria bueno que te sigsa expandiendo y le des el texto que merece y va a merecer por siempre. el hijo de las re mil putas que arruino con el perdon de las palabras, que arruino river que nos dejo sin alegrias por 8 años que nos marco a fuego el club que nos dejo en la barranca y ahora debemos soñar que venga el mesias y nos salve de lo que viene. es un personaje que no le alcanza la palabra odio, con la unica semejanza con menem, desrtuyo river, nuestras alegrias, nos envejecio 20 años a todos con el sufrimiento que nosa hizo pasar. perdona que haya escribido asi de mal pero hasta me da terror volverlo a leer para corregir. suerte y segui haciendo esto que sos un crack abrazo riverplatense.

Ariel Samoylenko dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ariel Samoylenko dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
walter_rel dijo...

Pasa lo mismo con el RCD Mallorca, pasaron dueños que son unos hijos de p. (perdon por las palabras pero si...), vinoeron unos nuevos dueños y solo han estado tres meses, no han hecho nada, robaban pasta al RCD Mallorca aunque ellos dijeron que no, y tal y tal, y un monton de empresarios pasando por el RCD Mallorca queriendo comprar y finalmente nada, RCD Mallorca, un club perfecto para empresarios para chupar pasta..., que injusto es que los empresarios aprovechen para chupar de cualquier club...

Saludos.